Financieras
Cuando piensas en financiación de coches, probablemente piensas en la financiera de la marca o en tu banco. Pero hay un tercer actor que financia una cantidad enorme de vehículos en España —especialmente coches de segunda mano— y que poca gente menciona en este contexto: Cetelem y Cofidis.
Las conoces sobre todo por sus préstamos personales y tarjetas de crédito. Pero también financian coches, y lo hacen con tipos que, en mi experiencia, son de los más altos que he visto en este sector. TAE del 24%, del 28%, incluso del 32-35% en algunos casos. Y son perfectamente reclamables.
Hay dos caminos. El primero es que el concesionario —especialmente en multimarcas de segunda mano— tenga un acuerdo con Cetelem como entidad financiera colaboradora. Tú entras a comprar un coche, el comercial te ofrece financiación, y resulta que el contrato que firmas es con Cetelem aunque el comercial te lo presente como "la financiación del concesionario".
El segundo camino es que tú, por tu cuenta, pediste un préstamo personal en Cetelem o Cofidis para comprar el coche. Quizás porque no calificabas para el banco, o porque era más rápido, o simplemente porque no conocías otra opción. El dinero llegó a tu cuenta y luego pagaste el coche. En este caso el préstamo no está formalmente vinculado al vehículo, pero si se destinó a comprarlo, el análisis de usura es exactamente el mismo.
La diferencia entre préstamo personal para coche y financiación del concesionario: en la financiación del concesionario, el contrato está vinculado al bien (el coche) y puede haber cláusulas específicas sobre ese nexo. En un préstamo personal, financias lo que quieras. Pero la Ley Azcárate se aplica a ambos por igual: si la TAE es usuraria, el contrato es nulo.
Cetelem (filial de BNP Paribas Personal Finance) tiene una gama de productos para coches. Sus tipos históricos en préstamos para vehículos entre 2012 y 2020 oscilaban habitualmente entre el 19% y el 29% TAE. Hay contratos fuera de ese rango, algunos incluso más altos.
Para préstamos de importe bajo (3.000-6.000 €, típico de coches de segunda mano baratos), los tipos tendían a ser los más altos. Una TAE del 28-30% en un préstamo de 5.000 € genera unos 2.100-2.400 € en intereses a tres años. Sobre un coche de 5.000 €, eso es casi la mitad de su valor en cargos financieros.
Cofidis tiene un perfil similar. Sus préstamos para coches se comercializaban a veces directamente y a veces a través de concesionarios colaboradores. Los rangos de TAE eran comparables a Cetelem, con picos que en algunos contratos superaban el 30%.
La diferencia más relevante entre Cofidis y las financieras de marca es que Cofidis trabaja más con préstamos a tipo fijo y plazos más cortos, lo que hace que el impacto de una TAE alta sea especialmente notable en el importe total pagado.
Aquí hay un matiz importante. Algunos contratos de Cetelem y Cofidis son créditos rotativos o revolving, no préstamos a plazo fijo. En los revolving, el tipo suele ser incluso más alto (a veces 25-28% TAE en los años de contratación) y la jurisprudencia es también abundante. El Tribunal Supremo se pronunció específicamente sobre los créditos revolving en la STS 149/2020, y hay muchísima jurisprudencia de instancia aplicando esos criterios a productos de Cofidis y Cetelem.
Si usaste una tarjeta revolving de estas entidades para comprar el coche, eso es un caso diferente al de un préstamo convencional, pero también reclamable.
Hay cientos de sentencias de instancia contra Cetelem y Cofidis por intereses usurarios. Es uno de los sectores con más litigiosidad en España junto con las hipotecas. Los juzgados de lo mercantil y los juzgados civiles de primera instancia de Madrid, Barcelona, Valencia y otras ciudades han dictado fallos condenando a estas entidades con cierta regularidad.
El argumento suele seguir la doctrina del Tribunal Supremo: comparación entre la TAE del contrato y la TAE media de operaciones similares publicada por el Banco de España. Si la diferencia es de más de seis o siete puntos, el contrato tiene muchas posibilidades de declararse usurario.
No siempre gana el consumidor, ojo. Hay casos donde el juez considera que la TAE, aunque alta, no alcanza el umbral de "notablemente superior". Y hay casos donde el contrato estaba correctamente informado y la transparencia era suficiente. Pero la tasa de éxito en contratos con TAE superior al 22-24% es bastante alta.
Busca el contrato. Si no lo tienes, solicítalo por escrito: ambas entidades operan en España con sucursal o con entidad registrada, y tienen la obligación de conservar los contratos.
Comprueba la TAE. Si supera el 20% y el contrato se firmó antes de 2020 (cuando los tipos de mercado eran más bajos), merece la pena un análisis completo. Si supera el 24%, las posibilidades de una reclamación exitosa son altas.
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